¡Ditirambo contado por sus cantantes! (II)

Post de Marisa Galbis, soprano de la Coral Ditirambo

Ditirambo entró en mi vida hace casi dos años y desde entonces ha significado: renacimiento, un reto personal, amistad, la oportunidad de formar parte de proyectos espectaculares, la ilusión de vivir el resultado después de meses de preparación, varios sueños acumulados durante años que se han ido haciendo realidad… y, por supuesto, una fuente continua de aprendizaje. La primera lección que me ha enseñado es que dentro de nosotros hay siempre algún rincón por descubrir y que merece la pena encontrarlo y sorprendernos. Creo que esto ocurre cuando nos ponen al límite de nuestra capacidad (según la medida de cada uno). Y como en un parto (visión de madre), uno sabe que no hay marcha atrás, que al final aquello tiene que salir, que cuanto más se colabore, la salida será más rápida, y que al final siempre hay recompensa.

Ditirambo también supone (visión científica) un gran ejercicio intelectual: de memoria y de concentración, poner todos los sentidos en un momento y un punto. Como en todos los ambientes, existe una selección natural, y las cualidades que más garantizan la supervivencia aquí parecen ser el compromiso y la implicación. Algunos cantan mejor, otros bailan mejor, otros actúan mejor, otros lo tienen todo, pero ninguno no tiene nada, y de todos siempre hay algo interesante que aprender.

De hecho, si tuviera que elegir lo mejor de Ditirambo, sin duda serían las personas. Ditirambo es un universo de gente muy diversa y valiosa, con la que se comparte música, bromas, emociones de todo tipo y, sobre todo, mucho tiempo. Por eso, no es solo un coro, sino también un grupo de amigos y compañeros, y con muchos de ellos siento realmente una gran conexión.

En cuanto a las lecciones que me queda por aprender (aparte de vocabulario, cuestiones técnicas o experiencia…), mis propósitos serían: dejar de cuestionarme todo, ser un poco menos rebelde, asaltar menos a la gente con dudas y preguntas y, a lo mejor, hasta volverme un poco loca y olvidarme de puntos de referencia y esquemas.

Conclusiones:

  1. La magia existe, y la crean algunas personas cuando se lo proponen.

  2. Los sueños pueden renovarse siempre. Da igual nuestra edad o de dónde venimos. Y no sé cuándo acabará este. Pero mientras suene la música, seguiremos bailando, Señor Conejo…